¡Oh, arbolitos navideños!

PINOS

Esta entrada comienza con una aclaración que el lector juzgará de poca o mucha importancia según su grado de afición a la botánica. Sucede que los árboles que en Uruguay comúnmente llamamos pinos de Navidad, no son pinos. Me refiero a esos árboles de copa perfectamente cónica, cuya representación gráfica más sintética suele ser un triángulo isósceles de color verde. Los que, salpicados de copos de nieve y adornados con luces y bolas de colores, se han convertido en la imagen mundial de la Navidad más que cualquier símbolo cristiano. No solamente porque en muchos casos no se trata siquiera de árboles reales -la industria china nos ofrece toda clase de opciones de materiales sintéticos- sino porque las especies a las que pertenecen los árboles navideños utilizados en los países de referencia en esta materia -Alemania y Estados Unidos- son por lo común, distintos tipos de abetos y píceas, rara vez auténticos pinos.

Eso sí, píceas (Picea spp), abetos (Abies spp) y pinos (Pinus spp) son géneros de una misma familia, las Pináceas. Para que nadie crea que comete un error garrafal al confundir abetos y píceas con pinos he de decir, también, que el propio Carolus Linnaeus, padre de la nomenclatura botánica, ubicó estos tres grupos de árboles dentro del género que hoy corresponde únicamente a los pinos. Estos tres géneros comparten, entre otras muchas características, las de ser árboles de follaje perenne portadores de un tipo de fruto llamado cono. Conos son las conocidas piñas y en general todos los frutos de las que por este motivo son llamadas coníferas. Pues bien, píceas y abetos tienen su distribución natural mayormente en las zonas frías del hemisferio norte en Asia, Europa y América del Norte. En Uruguay hay muy pocos, casi todos cultivados en jardines particulares, donde han conseguido sobrevivir milagrosamente los calores de los veranos uruguayos.

En España no hay píceas autóctonas pero sí un par de abetos nativos: el Abies alba de los Pirineos y el pinsapo –Abies pinsapo– especie protegida que habita áreas restringidas de las montañas andaluzas. Pero ni el abeto de los Pirineos ni el pinsapo se utilizan para dar vida a esa extraña costumbre de meter un árbol dentro de la casa y colgar de él objetos variopintos. En los viveros especializados en la producción de árboles de Navidad se cultivan sobre todo el abeto del Cáucaso Abies nordmanniana y la pícea común Picea abies, también conocida por el engañoso nombre de “abeto rojo”. El primero es originario de zonas montañosas de la región del Mar Negro y la segunda tiene una distribución natural bastante más extendida que abarca amplias zonas del centro, norte y este de Europa.

Abetos Turquía
Abies nordmanniana en su hábitat natural. Región del Mar Negro, Turquía. Foto: Zeynel Cebeci.

Por estas fechas, los viveristas tienen su zafra y en los mercadillos de Navidad no falta la oferta de “abetos” que, como hemos visto, no sólo no son pinos sino que además no siempre son abetos. Apenas un mes después, esos árboles volverán a los mismos espacios públicos de los que ya habrán desaparecido los mercadillos y el bullicio navideño. En su lugar los ayuntamientos habrán colocado los correspondientes puntos de recogida donde los ciudadanos responsables dejarán sus arbolitos ya moribundos cuando no completamente secos después de haber soportado el calor y la falta de humedad del interior de las casas. En Barcelona, estos árboles serán triturados para convertirlos en mulch del que hará buen uso el Servicio de Parques y Jardines. Otros ayuntamientos prometen plantar los árboles que lleguen a sus depósitos en buenas condiciones, aunque se conoce por la experiencia que las posibilidades de conservar con vida un árbol navideño son escasas. Se calcula que en toda España se venden aproximadamente 2 millones de “abetos de Navidad” naturales cada año.

Abies nordmanniana en un vivero.
Abies nordmanniana en un vivero. Foto: wikimedia commons
Abies made in China.
Abies made in China.

¿PLÁSTICO O MADERA?

Como dijimos antes, es prácticamente imposible conseguir abetos y píceas en Uruguay. Para quienes no conciben la posibilidad del árbol artificial queda el consuelo de los pinos, árboles introducidos que abundan sobre todo en las zonas costeras. Es así que, a falta de píceas y abetos, muchos recorren los pinares en busca de algún ejemplar pequeño y fácil de cortar que en nada se parece a esos árboles de follaje denso y ramas dispuestas de forma perfectamente regular. El resultado, a pesar de todos los esfuerzos por llenarlo de adornos y guirnaldas, suele ser un arbolito ralo y enclenque que con el correr de los días calurosos de diciembre va sembrando de pinocha el living de las casas. Están también los que, teniendo algún pinar a mano, se resisten a cortar un árbol y prefieren la opción del árbol de plástico, evitando así el cargo de conciencia por la muerte de un arbolito inocente.

Pero, ¿qué es menos dañino para el medio ambiente?, ¿comprar un árbol de vivero o comprar uno de plástico? Esta pregunta se hizo una consultora canadiense decidida a analizar científicamente la cuestión y a acabar con el dilema. Los defensores de las bondades del árbol artificial sostienen que éste puede reutilizarse durante varios años, salvando así la vida de los árboles. Los partidarios del árbol de vivero, por su parte, advierten que los materiales del árbol artificial no son biodegradables mientras que el árbol real puede convertirse en mulch o en leña.

¿Qué resultados obtuvieron los investigadores canadienses? La consultora estudió y comparó el impacto ambiental de los árboles utilizados en Montreal: árboles que se producen en viveros de los alrededores de la ciudad y árboles artificiales fabricados en China. Se analizaron el impacto de la extracción y procesamiento de las materias primas, de los procesos de manufactura, del transporte y la distribución, del uso y la capacidad de reutilización y de reciclaje al final de su vida útil. En términos generales el estudio concluye que, para el caso de Montreal, el impacto ambiental de un árbol natural sería menor. Aunque si se modifican algunas de las variables consideradas, la conclusión puede ser la contraria. Si, por ejemplo, en lugar de viajar los 5 km tomados como referencia, el comprador de un árbol natural viaja más de 16 kilómetros hasta el punto de venta, entonces incurriría en un menor gasto ambiental comprando un árbol de plástico. Si, en otro hipotético caso, el poseedor de un árbol artificial extendiera la vida útil del mismo a 20 años, su deuda ecológica se equipararía con la de su vecino que compró un árbol en un vivero. Los investigadores tomaron en cuenta, sobre todo, el impacto de las emisiones de CO2 durante el “ciclo de vida” de los dos tipos de árboles y a este respecto concluyen que más allá del árbol elegido, el impacto es insignificante en comparación con el de otro tipo de actividades, como el uso del automóvil.

Algunas organizaciones ecologistas advierten, sin embargo, que ni el árbol natural ni el artificial son una opción amigable con el medio ambiente. Sugieren decorar alguna planta que tengamos en casa o construir el árbol con materiales reciclados. Suelen descartar de plano la posibilidad de cortar un árbol silvestre, aunque tal vez habría que hacer una evaluación de los casos particulares. En Uruguay se suelen cortar arbolitos jóvenes de plantaciones abandonadas a su suerte, con poco manejo. Habría que ver hasta qué punto cada plantación en particular necesita de los renuevos. En España, algunos recuerdan como muy efectiva la costumbre, ya en desuso, de utilizar ramas de pino silvestre obtenidas de la podas de raleo y limpieza de los bosques. En éste, como en otros asuntos, la respuesta más acertada podría ser: – Depende.

Para quienes quieran ir a lo seguro, parece ser que el árbol de Navidad con menos costo ambiental es aquel que puede fabricarse en casa con un poco de paciencia e imaginación. Aquí les dejo algunas ideas para el año próximo:

arbol de navidad pared
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arbol de navidad estantería
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5 comentarios en “¡Oh, arbolitos navideños!

  1. Excelente toda la info, y aun más las ideas para el famoso arbolito navideño. No tengo fotos pero un día me sorprendió un árbol hecho con una red de piola donde los adornos eran los nombres de sus seres queridos, y allí estaba el mio ya que fue en casa de una amiga.

    1. Qué lindo! Para el año que viene que viene me encantaría promover los arbolitos hechos en casa y recibir fotos para colgar en El Árbol que Habla.

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